Estrategias para recuperar clientes perdidos

Recuperar a un cliente que se fue es más barato que conseguir uno nuevo, pero solo si sabes por qué se fue. Cómo saberlo, a quién merece la pena escribir y qué decir cuando lo haces.

Syncek Team · Biblioteca de referencia de CRM

/ 4 min de lectura / Art. #92

Recuperar a un cliente perdido suele salir más barato que conseguir uno nuevo, y empieza por saber por qué se fue. Separa a los que se fueron por un motivo de los que simplemente dejaron de comprar, y escribe solo a aquellos a los que tienes algo nuevo que decir: los que se fueron por algo que ya has arreglado y los que dejaron de comprar. Reconoce el motivo si lo sabes, di en concreto qué ha cambiado, no abras con un descuento y deja una salida clara para decir que no.

Primero: ¿se fue, o dejó de comprar?

No es lo mismo y se tratan distinto.

Se fue significa que hubo un motivo: un problema, un precio, un competidor, un cambio en su negocio. Suele haber una señal antes, aunque nadie la anotara.

Dejó de comprar significa que simplemente pasó el tiempo. No hubo decisión. Es el caso más fácil de revertir, porque no hay nada que reparar, solo que nadie volvió a aparecer.

Si mezclas los dos en una sola lista, escribirás a todos con el mismo mensaje y no funcionará con ninguno.

¿Cómo averiguas por qué se fue un cliente si nadie lo apuntó?

Empieza por lo que sí tienes: la última interacción. Qué se habló, si hubo una incidencia abierta, si el último presupuesto no se aceptó. Con un histórico de conversaciones, el motivo aparece en una buena mitad de los casos sin preguntar a nadie.

Para el resto, pregunta. No con una encuesta: con un correo de dos líneas a una persona concreta. "Dejamos de trabajar juntos hace un año y no tengo claro si fue por algo nuestro" recibe respuesta más a menudo de lo que parece, y la respuesta es útil incluso si no vuelve.

Y a partir de ahora, anota el motivo al cerrar. El dato que te falta hoy es el que nadie registró hace dos años, y por qué se van los clientes solo se responde desde registros.

¿A qué clientes perdidos merece la pena escribir?

No a todos. Una campaña masiva a la lista de bajas es la forma más rápida de convertir un cliente perdido en alguien que te bloquea. Merece la pena con dos grupos: los que se fueron por algo que ya has arreglado, y los que simplemente dejaron de comprar. En ambos casos hay algo nuevo que decir.

No merece la pena con quien se fue por precio si el precio no ha cambiado, ni con quien tuvo una mala experiencia que no puedes reparar. Escribirles sin nada nuevo reabre la herida y confirma la decisión.

A quién escribir, y por qué:

Grupo ¿Escribirle? Por qué
Se fue por algo que ya has arreglado Sí Puedes decir qué ha cambiado, en concreto
Simplemente dejó de comprar Sí No hay nada que reparar, solo que nadie volvió a aparecer
Se fue por precio y el precio no ha cambiado, o tuvo una mala experiencia que no puedes reparar No Escribirle sin nada nuevo reabre la herida y confirma la decisión

Es el mismo criterio que aplicas a tu cartera actual: repartir el tiempo a propósito en lugar de por orden de lista. Es también el mismo triaje que produce la auditoría de clientes inactivos: esa decide quién está callado y si conviene recuperar o archivar, y esto es en qué consiste el intento de recuperación.

¿Cómo se redacta un correo a un cliente que se fue?

Reconoce el motivo si lo sabes. Un correo que ignora lo que pasó se lee como si no lo supieras, y ellos sí lo saben. Di qué ha cambiado, en concreto. "Hemos mejorado el servicio" no es nada. "El problema de los plazos que tuvisteis en marzo lo resolvimos cambiando X" es una razón para contestar.

No abras con un descuento. Un descuento como primer mensaje dice que el problema era el precio, y si no lo era, acabas de rebajar tu margen sin resolver nada.

Y deja una salida clara. Quien no quiere volver debe poder decirlo en una línea, porque un no cierra el tema y el silencio te lo deja abierto otro año.

¿Qué hace posible recuperar un cliente la próxima vez?

Casi nada de lo anterior sirve sin histórico. La diferencia entre una lista de bajas y una lista de clientes recuperables es saber qué pasó con cada uno, y eso se decide mucho antes: en si el motivo de cierre se registra o no cuando todavía se recuerda.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se recuperan los clientes perdidos?

Empieza por saber por qué se fueron, porque todo lo demás depende de eso. Separa a los que se fueron por un motivo de los que simplemente dejaron de comprar, y escribe solo a aquellos a los que tienes algo nuevo que decir. Reconoce el motivo si lo sabes, di en concreto qué ha cambiado, no abras con un descuento y deja una salida clara para decir que no. Una campaña masiva a toda la lista de bajas hace justo lo contrario.

¿Sale más barato recuperar un cliente que conseguir uno nuevo?

Normalmente sí. Un antiguo cliente ya sabe quién eres y si el producto le sirvió, así que no hay que explicarle nada desde cero. Esa ventaja solo existe si sabes por qué se fue. Sin el motivo no puedes distinguir al cliente recuperable de aquel al que escribir solo le reabre la herida, y ahí es donde casi todo el mundo se queda sin datos.

¿Qué diferencia hay entre un cliente que se fue y uno que dejó de comprar?

El que se fue tuvo un motivo: un problema, un precio, un competidor o un cambio en el negocio del cliente, y suele haber una señal antes aunque nadie la anotara. El que dejó de comprar no tomó ninguna decisión. Pasó el tiempo, el contacto se apagó y compró en otro sitio cuando volvió a necesitar algo. Este segundo grupo es el más fácil de recuperar, porque no hay nada que reparar: solo hace falta que alguien vuelva a aparecer.

¿Cómo se averigua el motivo de una baja si nadie lo anotó?

Empieza por la última interacción: qué se habló, si quedó una incidencia abierta, si el último presupuesto no se aceptó. Con cualquier histórico de conversaciones, el motivo aparece a menudo sin preguntar a nadie. Para el resto, pregunta, pero no con una encuesta: con un correo de dos líneas a una persona concreta. Decir que no tienes claro si la relación terminó por algo de tu parte recibe respuesta más a menudo de lo que parece.

¿Hay que escribir a todos los clientes perdidos?

No. Una campaña masiva a la lista de bajas es la forma más rápida de convertir un cliente perdido en alguien que te bloquea. Merece la pena con dos grupos: los que se fueron por algo que ya has arreglado y los que simplemente dejaron de comprar, porque con ambos tienes algo nuevo que decir. Con quien se fue por precio sin que el precio haya cambiado, o con quien tuvo una mala experiencia que no puedes reparar, escribir sin nada nuevo reabre la herida y confirma la decisión.

¿Qué debe decir un correo para recuperar a un cliente?

Reconoce el motivo por el que se fue, si lo sabes, porque un correo que ignora lo que pasó se lee como si no te hubieras enterado. Después di qué ha cambiado, en concreto: «hemos mejorado el servicio» no es nada, y explicar qué falló, por qué y qué se ha cambiado es una razón para contestar. Termina con una salida clara, para que quien no quiere volver pueda decirlo en una línea, porque un no cierra el tema y el silencio lo deja abierto otro año.

¿Debe un correo de recuperación empezar con un descuento?

No. Un descuento como primer mensaje dice que el problema era el precio, y si no lo era, acabas de rebajar tu margen sin resolver nada. Con un cliente que simplemente dejó de comprar no hay nada que reparar, y lo que necesita es que alguien vuelva a aparecer, no un precio más bajo. Empieza por el motivo, si lo sabes, y por lo que ha cambiado desde entonces.