Cliente que no paga una factura: los seis pasos
Un cliente que no paga una factura pasa por seis pasos, del día 0 al 45. Qué decir en cada uno, cuándo se para el trabajo y la fecha que nadie apunta.
Salva Sanchiz · Fundador y CEO
/ 10 min de lectura / Art. #21
Cuando un cliente no paga una factura, recorres seis pasos en orden y cuentas los días desde el vencimiento, no desde el día en que la enviaste. Recordatorio el día 3, respondiendo en el mismo hilo de correo de la factura. Llamada el día 10 para pedir una fecha. Requerimiento formal el día 21, citando lo que firmasteis y el día en que se para el trabajo. Pausa el día 30. Decisión el día 45: recuperar con un plan de pago por escrito, dar por perdida y archivar, o pasarla a cobro. Cada paso tiene un canal, un guion y una sola condición que te lleva al siguiente.
Casi nadie recorre esa secuencia. Mandas un recordatorio, te da apuro, esperas, mandas otro que se lee igual que el primero y al final o lo dejas correr o escribes a las once de la noche algo que no habrías escrito a las once de la mañana. Reclamar se siente personal porque lo improvisas cada vez. Escribe la secuencia una vez y deja de ir sobre ti.
Por qué la primera pantalla de resultados no te sirve
Busca «cliente que no paga factura» o «cómo reclamar una factura impagada» en castellano y lo que sale es contenido de software de facturación y plantillas de carta: diez consejos para ser firme pero cordial, y poco más. Nada de eso está mal. Se para justo antes de la parte que necesitas, que es el cuándo. Nadie te dice qué pasa el día 10 que no pasó el día 3, ni en qué momento puedes dejar de entregar.
Esa última es la pregunta que se hace de verdad quien tiene la factura parada. Un fundador de una empresa de servicios la formulaba así en Indie Hackers: si seguir trabajando y mandando recordatorios, o parar hasta que paguen, aunque el cliente tenga un lanzamiento encima. Si el punto de parada no está escrito en ninguna parte, la respuesta siempre acaba siendo seguir, y así es como una factura impagada se convierte en trabajo regalado.
Un supuesto sostiene todo lo que viene a continuación. La mayoría de los que pagan tarde son desordenados, no hostiles. Tu factura está en una cola de aprobación detrás de otras once, o la persona que firma estaba fuera, o entró en un buzón que no abre nadie. Los seis pasos están escritos pensando en ese cliente. Y siguen funcionando con los pocos que dan largas a propósito, porque cada paso termina en una fecha y en un registro.
Los seis pasos de la reclamación
Los días se cuentan desde el vencimiento. El día 0 es el día en que el dinero tenía que haber llegado.
| Paso | Día | Canal | Qué cambia en la ficha | Condición de salida |
|---|---|---|---|---|
| 1. Vencida | 0 | ninguno | Estado: vencida | Cobrada |
| 2. Recordatorio | +3 | Respuesta en el hilo de la factura | Estado: recordatorio. Fecha de pago prometida, si la dan. | Un cobro o una fecha |
| 3. Llamada | +10 | Teléfono, no correo | Estado: llamada. Fecha de pago prometida. Responsable con nombre. | Una fecha prometida, por escrito |
| 4. Requerimiento formal | +21 | Por escrito, con copia a quien firma | Estado: requerimiento formal. Importe en riesgo. Recargo aplicado. | Cobro o plan por escrito |
| 5. Pausa | +30 | Por escrito, y en el calendario | Estado: pausa. Entregas bloqueadas. | Cobro o ruptura |
| 6. Decisión | +45 | Interno | Estado: recuperada, perdida o en cobro | Cerrada |
Los días son un valor por defecto, no una ley. Un cliente a 60 días que siempre paga el 58 no necesita una llamada el día 10. Lo que importa es que el intervalo esté decidido de antemano, una vez, y no en el momento en que estás molesto y con la caja justa.
Paso 1: Vencida, día 0
No hagas nada. Que pase el vencimiento todavía no es un acontecimiento. En muchas empresas las remesas salen una vez por semana, las transferencias tardan un día o dos, y un cliente que paga el día 2 no te ha hecho nada.
Lo único que pasa el día 0 es que la ficha cambia de estado. La cuenta pasa a vencida, que quiere decir que ya es algo que sigues y no algo que esperas.
Paso 2: Recordatorio, día 3
Responde en el correo original de la factura, en el mismo hilo, para que el documento esté justo encima de tu mensaje. Un correo nuevo con otro asunto obliga al cliente a buscar el adjunto, y buscar es exactamente lo que hace que una factura se aplace.
Tres reglas para este mensaje. Da por hecho que es un despiste. No te disculpes por escribir. Pide una fecha, no el dinero.
Hola [nombre]:
La factura [número], de [importe], venció el [fecha] y no la tengo marcada como cobrada por mi lado. Te la adjunto otra vez por si tiene que volver a entrar en la cola.
¿Me confirmas para qué fecha está prevista? Si ya ha salido, dime qué día salió y la sigo por aquí.
Gracias, [tú]
Lo que estás recogiendo aquí no es el cobro. Es una fecha, por escrito, de una persona con nombre. Sobre eso se construye el paso 3.
Paso 3: Llamada, día 10
A los diez días, un segundo correo es el mismo correo. Cambia de canal. Coge el teléfono y, si sabes quién es, llama a quien lleva el presupuesto, no a la persona con la que trabajas cada día.
La llamada tiene un único objetivo: que salga una fecha de su boca. No estás pidiendo el dinero, estás preguntando cuándo.
«Hola [nombre], soy [tú]. Te llamo por la factura [número], la de [mes]. Lleva diez días vencida y quería preguntártelo directamente: ¿para cuándo puedo contar con ella?»
Y ahora te callas. El silencio es toda la técnica. Casi todo el mundo lo rellena con la respuesta real, que suele ser un problema de proceso con el que puedes trabajar: falta el número de pedido, se pasó la remesa, quien aprueba está fuera hasta el jueves.
Si te dan una fecha, repítela en voz alta y di que la confirmas por escrito. Si te dan un motivo pero no una fecha, vuelve a preguntar en una frase: «Sin problema. ¿Qué fecha me apunto?».
Y manda esto el mismo día, mientras la llamada sigue siendo verdad:
Hola [nombre]:
Un placer hablar contigo. Te confirmo lo que hemos acordado: factura [número], [importe], pagada antes del [fecha]. La dejo ahí hasta entonces.
[tú]
Una promesa que solo existe en una llamada se evapora en una semana. Una promesa en un correo es algo que puedes citar sin discutir sobre qué se dijo exactamente.
Paso 4: Requerimiento formal, día 21
A las tres semanas cambia el registro. Un requerimiento formal de pago va por escrito, con copia a quien firma el acuerdo además de tu contacto habitual, y se apoya en lo pactado en lugar de en cómo te sientes.
Cuatro cosas van dentro: el importe, los días de retraso, el recargo por retraso que fijan vuestras condiciones y la fecha en la que se para el trabajo. Tono neutro de principio a fin. Sin amenazas, sin mayúsculas, sin una línea sobre cómo te está afectando esto.
Asunto: Factura [número], [n] días vencida
Hola [nombre]: pongo en copia a [firmante], que firma nuestro acuerdo.
La factura [número], de [importe], venció el [fecha] y acumula [n] días de retraso. El [fecha] me confirmaste que se pagaría antes del [fecha] y no ha llegado.
Nuestro acuerdo del [fecha] fija el pago a [n] días y un recargo por retraso de [importe o porcentaje] a partir de ese plazo. Lo aplico desde hoy, así que el total queda en [importe].
Ese mismo acuerdo para los trabajos cuando una factura supera los [n] días. Esa fecha es el [fecha].
Te pido el cobro o una fecha por escrito antes del [fecha].
[tú]
Fíjate de dónde viene su autoridad. Cada número que lleva sale del acuerdo que firmasteis los dos, así que nada de lo que dice es una opinión tuya. Esa es la diferencia entre un requerimiento formal y un correo enfadado con mejor ortografía.
Paso 5: Pausa, día 30
Este es el paso del que no habla ningún artículo, y es justo el que la gente busca. El trabajo se para.
Dilo con calma, por escrito, y di exactamente qué lo reanuda. Una pausa anunciada como una condición se lee como una decisión de negocio. Esa misma pausa improvisada desde el enfado se lee como un ultimátum, y un ultimátum invita al cliente a discutir contigo en lugar de pagarte.
Hola [nombre]:
La factura [número] lleva [n] días vencida, así que desde hoy he parado el trabajo en [proyecto]. No se pierde nada: lo hecho está donde lo dejamos y te guardo el hueco hasta el [fecha].
El trabajo se reanuda el día que entre el pago. Si el problema es de calendario, mándame un plan por escrito y lo reanudo contra ese plan.
[tú]
Dos detalles hacen que esto funcione. Di qué se conserva, porque el primer miedo del cliente es que su proyecto se haya borrado o haya bajado de prioridad para siempre. Y deja una segunda puerta, el plan por escrito, para que quien de verdad no puede pagar esta semana tenga algo a lo que agarrarse que no sea el silencio.
Paso 6: Decisión, día 45
A los cuarenta y cinco días, la cuenta recibe una decisión en lugar de otro mensaje. Tres salidas, y eliges una.
Recuperar con un plan por escrito. Parte el importe, pon fechas y consigue un sí explícito. No un «a ver cómo viene el mes que viene».
Factura [número], [importe]. Calendario acordado: [importe] antes del [fecha] y [importe] antes del [fecha]. El trabajo se reanuda con el primer pago. Respóndeme «de acuerdo» y lo doy por aceptado.
Darla por perdida y archivar. El importe sale de tu previsión de cobro y la cuenta deja de aparecer en tu cartera activa. La ficha se queda, el histórico se queda y la marca en la cuenta se queda para siempre.
Pasarla a cobro. Una empresa de recobro o un abogado, según el importe. A partir de ahí dejas de hablar tú con el cliente sobre el dinero.
No decidir es la cuarta opción y es la cara. Una factura que ni has cobrado ni has dado por perdida se queda en tu previsión inflando un número con el que planificas, y la cuenta vuelve a entrar en el pipeline seis meses después como si no hubiera pasado nada.
La fecha de pago prometida, el campo que nadie guarda
Apuntas lo que mandas. Casi nadie apunta lo que contesta el cliente.
«A final de mes» es un compromiso con una fecha dentro, y en cuanto escribes esa fecha cambian tres cosas. El siguiente contacto tiene una frase de entrada que no es una queja: me dijiste el día 30. Puedes ordenar tus cuentas por promesas caducadas en lugar de por lo mal que te sienta cada una. Y ves, a lo largo de un año, qué clientes cumplen sus fechas y cuáles dan una fecha para cerrar la conversación.
No tienes un problema de reclamación. Tienes promesas que nadie apuntó.
Guárdala como un campo de fecha de verdad, no como texto en una nota. Un campo de fecha se ordena. Una nota, no. Al lado, guarda el paso en el que está la cuenta y el nombre de quien hace el siguiente contacto, porque «alguien debería llamarles» no es una asignación.
Tres decisiones que se toman antes de emitir la factura
Casi toda esta partida se gana antes de que haya nada vencido.
Condiciones por escrito. El plazo de pago, el recargo por retraso y el punto en el que se para el trabajo, acordados en la firma. Las tres son fáciles de meter en un contrato en marzo y casi imposibles de introducir el día 30, cuando el cliente las oirá como un castigo inventado sobre la marcha. De aquí sale, además, el recargo del paso 4. Un acuerdo que no fija un recargo por retraso no tiene ninguno, y entonces el requerimiento no tiene nada que citar.
Dinero por delante. Un anticipo o un reparto por hitos, para que ninguna factura sola cargue con todo el encargo. Es la única de las tres que cambia lo que te pasa a ti en lugar de lo que dices, y es la razón de que un retraso sea una molestia en unos negocios y una urgencia en otros.
Alguien que reclama, con nombre. Quien hace el seguimiento no es quien entrega el trabajo. Separar esos dos papeles saca la relación de la conversación, y hace que el seguimiento ocurra también en la semana en que quien entrega está enterrado. En un equipo pequeño puede ser la misma persona con otro sombrero, siempre que la ficha diga quién lo lleva.
Qué hace aquí un CRM y qué no
Syncek no emite facturas, no cobra y no se conecta con tu programa de contabilidad. La factura se queda donde ya está. Lo que guardamos es la ficha del cliente y el tablero por el que corre la reclamación.
Cualquier objeto con etapas se convierte en Syncek en un pipeline Kanban, así que los seis pasos son seis columnas y cada cuenta está en una sola. El tiempo en etapa aparece en cada tarjeta, que convierte «cuánto lleva esta cuenta en requerimiento formal» en un número y no en un recuerdo. Los campos de fecha guardan la fecha de pago prometida, el campo de responsable guarda quién reclama, y una vista guardada ordenada por fecha de pago prometida te da la lista de promesas ya caducadas. Las columnas se ordenan, las vistas se guardan, y tu equipo abre el mismo tablero que tú.
No te avisamos, no te notificamos y no reclamamos por ti. No hay sincronización de correo, ni automatizaciones, ni IA leyendo tus relaciones con los clientes. Las fechas las mete quien tuvo la conversación, y la revisión ocurre porque está en el calendario de alguien.
Si quieres probar los seis pasos con tus propias cuentas, Syncek tiene 15 días de prueba gratis del plan Business, con acceso completo y sin tarjeta. Los precios están en la web. Exporta a CSV o JSON cuando quieras, también después de cancelar.
Descarga la guía
Hemos preparado una guía para que la tengas a mano mientras montas o auditas tu CRM. 14 páginas, en A4.
La ficha vive en la página de recursos: la ficha de reclamación de facturas. Deja tu email, recibe el PDF.
La ficha de reclamación es una guía A4 de catorce páginas para tener al lado de la pantalla: los seis pasos con su día, su canal, la primera línea del guion, qué cambia en la ficha y la condición de salida, más las tres decisiones previas, las tres salidas del paso 6 y una columna en blanco para tus propias condiciones.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer cuando un cliente no paga una factura?
Recorre seis pasos en orden y cuenta los días desde el vencimiento, no desde el envío. Recordatorio el día 3, en el mismo hilo de la factura. Llamada el día 10 para pedir una fecha. Requerimiento formal el día 21 citando lo acordado. Pausa del trabajo el día 30. Decisión el día 45: plan de pago por escrito, darla por perdida, o reclamación. Cada paso tiene un canal y una condición de salida.
¿Cuándo hay que enviar el primer recordatorio de pago?
Tres días después del vencimiento, no el mismo día. En la mayoría de empresas los pagos salen una vez por semana y las transferencias tardan uno o dos días, así que quien paga el día 2 no te ha hecho nada. Envía el aviso del día 3 como respuesta al correo original, para que la factura quede justo encima, y pide una fecha en lugar del dinero.
¿Cuántos pasos de reclamación tienen sentido?
Seis, y cada uno cambia algo. El día 0 cambia el estado del registro. El día 3 pide una fecha por escrito. El día 10 cambia el canal a una llamada. El día 21 es un requerimiento formal que cita lo acordado. El día 30 pausa el trabajo. El día 45 decide entre plan, pérdida y reclamación. Repetir el mismo aviso por el mismo canal es lo que hace que reclamar parezca eterno.
¿Se puede parar el trabajo si el cliente no paga?
Sí, y lo importante es fijar el día por adelantado en vez de decidirlo con el enfado encima. Incluye la pausa en tus condiciones, cítala en el requerimiento del día 21 y aplícala el día 30 por escrito. Di qué se conserva, porque el primer miedo del cliente es que su trabajo se haya perdido, y ofrece un calendario de pago por escrito como segunda puerta.
¿Qué es la fecha de pago prometida y por qué conviene guardarla?
Es la fecha en la que el cliente dice que pagará, obtenida de una persona con nombre y confirmada por escrito el mismo día. Una promesa que solo existe en una llamada se evapora en una semana; una promesa por correo se puede citar sin discutir qué se dijo. Es además el campo que casi ningún programa de facturación guarda, y sin él el paso siguiente no tiene dónde apoyarse.
¿Cuándo hay que dar una factura por perdida?
El día 45, como una de tres decisiones conscientes y no como un desvanecimiento lento. Darla por perdida saca el importe de las cuentas a cobrar, quita la cuenta de la lista de clientes activos y conserva el registro y su historial con una marca. Las alternativas en ese mismo punto son un plan de pago con fechas por escrito o pasar la deuda a reclamación.